La nueva escuela en el recinto Loma Blanca destaca en una zona apartada

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La escuela Santa Marianita está ubicada en el recinto Loma Blanca, de Daule. En ella se educan 100 alumnos que, desde ahora, cuentan con un nuevo bloque de dos aulas, construido por la Prefectura del Guayas.
La escuela Santa Marianita está ubicada en el recinto Loma Blanca, de Daule. En ella se educan 100 alumnos que, desde ahora, cuentan con un nuevo bloque de dos aulas, construido por la Prefectura del Guayas.

El prefecto Jairala inauguró un bloque de dos aulas y baterías sanitarias en el plantel Santa Marianita. La obra beneficia a varias comunidades rurales del cantón Daule

Loma Blanca está en una zona muy apartada y altamente agrícola del cantón Daule, donde aún se observan los estragos de la estación invernal. Espejos de agua bordean el largo camino que termina frente a la nueva estructura de la escuela Santa Marianita. El bloque de color ladrillo y azul, destaca en medio de terrenos baldíos, casas de caña y plantaciones.

Hasta ese lugar del Guayas profundo acudió el prefecto Jimmy Jairala, la mañana de este martes 22 de mayo, para inaugurar el bloque de dos aulas y baterías sanitarias, que transforman las condiciones de estudios de 100 alumnos provenientes de Loma Blanca y recintos aledaños como Pula, El Papayo y El Pijío.

Las condiciones de estudio eran lamentables en el plantel Santa Marianita, que empezó como un centro de educación popular para adultos, hace 17 años, y hace tres pasó a ser una escuela fiscal. Pese a ser el único establecimiento educativo de la zona, solo cuenta con dos maestras que daban clases a los 100 chicos en una sola aula que simula un galponcito. «No era lo correcto para que ellos estudien», señaló la directora, Élida Valarezo.

Sillas hacinadas, ventanales con vidrios rotos, un piso en mal estado y paredes sin enlucir se alzan junto a un bloque funcional de dos aulas, con amplios ventanales, ventiladores de tumbado, sillas y pizarra acrílica. Tampoco había baterías sanitarias. Tan solo contaban con una letrina rodeada de cuatro paredes, para todo el alumnado y las dos profesoras.

Con las nuevas instalaciones se prevé incrementar el número de estudiantes. Y ya se elevó la autoestima de los pobladores de los recintos beneficiados. Pilar Ruiz, de 32 años, tiene una casa ubicada a 200 metros de la escuela. Donde antes veía un terreno baldío ahora hay una estructura, que la llena de emoción. Sus dos hijos mayores estudian allí. «Me siento orgullosa, porque durante años no ha habido realmente una escuela, y ahora tenemos una linda escuela para nuestros hijos… Es un sueño hecho realidad».

Su anhelo es que sus hijos Jesús, de ocho años, y Ángel, de siete, terminen la primaria y que luego puedan seguir en ella el tercero de sus vástagos, que aún es muy pequeño, y un cuarto que espera alumbrar en pocas semanas. Precisamente, al inaugurar las instalaciones, el prefecto Jairala destacó que la obra beneficia a las presentes y futuras generaciones. Por ello, invitó a los pobladores a cuidar y mantener las instalaciones.

«Pese a las dificultades que hemos tenido por las lluvias, hemos decidido no suspender el ‘Plan Cien Escuelas’. Y hemos tomado esa decisión porque conocemos que el Guayas profundo necesita de estas obras».

El acto inaugural fue sencillo y emotivo. «Hoy es un día especial… La escuela Santa Marianita se viste de alegría, gracias a la decidida colaboración del Prefecto, quien nos hace entender que el lenguaje de los hechos habla más que mil palabras», destacó la profesora Anabelle Ayala.

A su turno, la directora Valarezo señaló que «la justicia tarda, pero llega». Y con ello resumió la larga espera por tener mejores condiciones de estudio. «Con esta oportunidad queremos dejar constancia de nuestra eterna gratitud a la Prefectura del Guayas», indicó.

El acto se complementó con la entrega de placas de reconocimiento y el corte de cintas. Y al final, los alumnos pudieron recorrer las nuevas instalaciones, mientras sus padres, en los exteriores, no paraban de contemplar el bloque que se levanta «en medio de la nada».

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