Los campesinos podrán fabricar su propio abono

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Recinto Los Ángeles, Simón Bolívar
Recinto Los Ángeles, Simón Bolívar.

Proyectos Especiales de la Prefectura los capacita

Cuatro campesinos esparcen la materia verde (maleza y plantas en descomposición), sobre el patio de un colegio ubicado en el recinto Los Ángeles, al sur del cantón Simón Bolívar. Forman un gran montículo, al que comienzan a cortar en pequeños pedazos con sus machetes, produciendo un sonido seco.

“Mientras más pequeño corten el material más fácil se hará el proceso”, asegura uno de los técnicos de proyectos especiales de la Prefectura del Guayas, explicando que este es uno de los pasos más importantes para crear abono orgánico, una opción que tendrán desde ahora los campesinos de toda la provincia.

Minutos antes, los lugareños fijaban su mirada atentamente a un pizarrón de acrílico, donde el equipo de capacitación de la Prefectura explicaba el paso a paso de cómo crear abono orgánico a bajo costo.

Bokashi y compost, son dos de las técnicas principales que se explican. Para el bokashi, palabra japonesa que significa «materia orgánica fermentada»,  se utilizan productos como el arroz sopudo y la melaza, para la creación de microorganismos que ayudan a fermentar materia verde en descomposición y la convierten en abono orgánico.

La explicación resulta sencilla, con materiales que se pueden conseguir en el campo o en cualquier otro lugar, ante la admiración de agricultores de toda una vida, como Pedro Moreno, de 82 años.

“Me parece increíble. No conocía de esto. Es barato, y se puede conseguir (los materiales) en cualquier lugar, no hay excusa”, aclara Moreno, en un rostro que no esconde su experiencia como agricultor.

El recinto de los Ángeles, en el cantón de Simón Bolívar es solo una de las zonas contempladas dentro del plan de técnicas de creación abonos orgánicos. En Salitre en los recintos de Zapote, La Julia y Pachai, Pedro Carbo, en el cantón Naranjal (recinto Villanueva) y en Yaguachi (recintos las Pampas del Guasmo, El Paraíso y Cone) ya se han impartido estás técnicas a los campesinos.

“Se van dejando los químicos. Hasta es bueno para la salud. Se demora un poco más pero vale la pena, no es dañino”, asegura Vicente Gavilanes, de 60 años. Luego de la charla, los campesinos se acercan a un tanque que contiene cien litros de agua. Un botellón dos litros de microorganismos previamente preparados es derramado en el tanque.

Esta sustancia ayudará a inocular la materia verde que han picado los agricultores, en el suelo del patio, y que, luego de 21 días, se convertirá en abono orgánico, que podrán utilizar en sus sembríos y en un huerto que funcionará en la escuela, y que será supervisado por padres de familia y alumnos.

La creación de abonos orgánicos es parte del gran plan de desarrollo rural que prepara la división de Proyectos Especiales de la Prefectura del Guayas, y que también incluye planes de reforestación, huertos orgánicos, piscicultura, tecnificación de tratamiento vacuno, rescate cultural, entre otros.

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