Una solución orgánica para la plaga del cacao

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John Ibarra, de 17 años, campesino del recinto El Progreso, de  Milagro, aplica un insecticida orgánico hecho a base de la bacteria  bacillus thuringiensis a las plantaciones de cacao del sector.
John Ibarra, de 17 años, campesino del recinto El Progreso, de Milagro, aplica un insecticida orgánico hecho a base de la bacteria bacillus thuringiensis.

Su rostro canela, protegido por un sombrero de paja toquilla, dibuja una sonrisa de asombro al expresar el impacto de una plaga que no había visto nunca antes en su vida.

“En los 65 años que voy a tener, es la primera vez que veo este bicho”, exclama Antonio Vinueza, desde la entrada a su parcela de cacao en el recinto El Progreso, de Milagro, al recibir a técnicos de la Prefectura del Guayas.

Dos técnicos comandados por el director de Proyectos Especiales del Gobierno Provincial, Emilio Gallardo, llegaron hasta esa población.

La intención era probar un pesticida para combatir una plaga a la que Vinueza no sabe cómo llamar, pero la considera como la más agresiva que ha visto en su vida, por la rapidez con que arrasa las plantas. “Come día y noche”, dice aún sin salir del asombro.

La oruga es de color verde, come en abundancia (incluso se escucha cuando muerde las hojas) y en la misma medida expulsa el material fecal. No es mayor que el largo de una mano y tiene gran movilidad. Campesinos como John Ibarra, de 17 años, dicen que sienten que les muerden cuando intentan cogerlas.

Científicamente, la oruga (que eclosiona en una mariposa con hábitos nocturnos) no ha sido identificada, pero se cree que es similar a una que atacó hace 30 años plantaciones de Balzar, pero no con la misma intensidad que ahora. Por eso es considerada “ocasional”.

En algunos sectores se la llama “esqueletizador del cacao” porque come el follaje del árbol y cuando este se queda en puro palo. Pero no mata al árbol. Hasta ahora, la afectación ha sido focalizada en el cantón Milagro y se ha avisado de un brote no confirmado en Simón Bolívar (el sector Mata de Plátano).

Gallardo menciona que la incidencia es de aproximadamente 120 hectáreas (aún falta confirmar la cifra), principalmente de cacao; aunque también se la ha encontrado en hojas de maíz, ciruelos, zapotes y mangos. Pero no se alimenta de cítricos como el limón real.

La alerta movió a los técnicos de la Prefectura a probar varios productos y se identificó la bacteria bacillus thuringiensis, que es de carácter orgánico, para no afectar la floración ni la polinización de las flores. “Al tener contacto con la oruga, se reproduce en ella. Primero, le hace sentir un malestar y evita que se siga alimentando, y como se queda pegada en la hoja, cuando la oruga come, se intoxica”, señala José Velasco, técnico de la Prefectura.

Las pruebas realizadas en las instalaciones de Proyectos  Especiales pudieron determinar que la bacteria bacillus thuringiensis  afecta el aparato digestivo de las orugas. Al dejar de alimentarse,  estas se deshidratan y mueren.
Las pruebas realizadas en las instalaciones de Proyectos Especiales pudieron determinar que la bacteria bacillus thuringiensis afecta el aparato digestivo de las orugas. Al dejar de alimentarse, estas se deshidratan y mueren.

El efecto de la bacteria es que perfora el aparato digestivo de la oruga, por lo cual deja de alimentarse, se deshidrata y finalmente muere al cabo de unos días, relata el técnico Luis Hernández, en base a las pruebas realizadas en las instalaciones de Proyectos Especiales.

El siguiente paso fue llevar el producto al campo. En El Progreso, el martes pasado se rociaron las plantaciones que empezaron a ser afectadas con 7.5 gramos por litro, pero habrá que esperar seis días para comprobar si la plaga dejó de comer. “Lo que intentamos es ubicar los sitios por donde avanza la plaga y tratar de contrarrestar un poco… no podemos erradicarla porque eso es muy complicado, pero sí podemos bajar la incidencia”.

Antonio Vinueza sabe de los experimentos que se hicieron en las dependencias de Proyectos Especiales y de los resultados obtenidos. Pero ahora su esperanza es que también las orugas que llegaron hasta la plantación de su hermano queden “secas completamente, porque esto (la plaga) camina, no se queda en un solo puesto”.

Gallardo resalta la intención de combatir la plaga con productos orgánicos, incluso se prueba la concentración para un insecticida en base a ají y ajo, que es de carácter casero.

Tras las pruebas realizadas, el siguiente paso será orientar a los pequeños productores sobre la fumigación e incentivarlos a podar las plantaciones de cacao. “Es una buena oportunidad para que los productores empiecen a podar sus plantaciones de cacao, lo que es muy importante para rehabilitar los huertos que tienen más de 40 años”.

“Eso es parte de lo que está haciendo la Prefectura de orientar, capacitar, dar asistencia técnica y transferir tecnología a los pequeños productores de la provincia”, recalca Gallardo luego de la inspección que realizó en el sector de La Garganta, donde el accionar del depredador ha dibujado un paisaje otoñal en un país tropical. Allí la fumigación se realizará en el transcurso de esta semana.

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